lunes, 25 de enero de 2010

Despertar la Conciencia

La palabra conciencia se forma a partir de unir los vocablos del latín: cum y scientĭa, que juntos significan, literalmente “con conocimiento”. Conciencia es “darme cuenta” de la realidad. Saber que pienso, siento y hago; en el momento en que estas tres dimensiones de mi ser se unen, creo coherencia en mi vida.
Los momentos que vivimos estando concentrados se almacenan en la memoria, por eso es muy común olvidar dónde pusimos las llaves; pero cuando estamos consientes despierta nuestra creatividad y disfrutamos lo que hacemos. Los seres humanos que han marcado al mundo, vivían en alerta, vigilando sus palabras y buscando constantemente otras formas de ver y hacer las cosas. Un ejemplo sería Leonardo Da Vinci. Él, vivía ocupado. Observando e inventando para complacer a sus mecenas; porqué ése era su trabajo, pero a nosotros ¿Quién nos obliga? A nosotros nos obliga la búsqueda natural del ser humano por ser mejores. La voluntad, la paz, el éxito y el amor. Eso es lo que nos mueve.
La mayoría del tiempo nos rigen los hábitos. Por lo tanto nos convertimos en blancos fáciles para los manipuladores, el mal humor se convierte e
n cosa de todos los días y reaccionamos ante las situaciones. No hay cosa más fácil que decir que nuestras vivencias nos “suceden”. La peor consecuencia es que despertamos cuando ocurren tragedias que pudimos haber evitado. Pues la mente lleva a aplicar el conocimiento para buscar vías alternas.
Despertemos mediante la observación. Es una disciplina que se tiene que educar, podemos enlazarnos a la fuerza de voluntad para sacar la mejor versión de nosotros mismos. Observar es convertirse en testigo, sin juzgar. Callado el diálogo interno, nuestra atención nos permite darnos cuenta de lo que pensamos, sentimos y de cómo actuamos. Una vieja cita dice “El Hombre inteligente soluciona los problemas. El sabio los evita.” La única forma de evitarlos es de ésta manera. Es importante poner atención a nuestros silencios ¿Qué nos decimos? ¿Qué estoy pensando ahora? ¿Estoy de acuerdo con eso? ¿Qué hablamos de los demás? ¿Cuál es la palabra que más utilizo?
No hay que distraernos. El resultado de vivir consientes es integrar el físico, las emociones y el intelecto para una sinergia inquebrantable. Es ser libres de los apegos materiales, saber manejar los instintos, seleccionar las palabras al hablar y que nuestra mente se dé cuenta que el verdadero propósito que tenemos es el de servir a los demás.
Todas las carreras y títulos universitarios, no serían nada sin el ideal de prestar un servicio a nuestra sociedad. Los médicos, salvan vidas; los arquitectos, construyen; y nosotros comunicólogos, enviamos mensajes de la manera más fiel y limpia como sea posible, siempre al servicio de nuestros receptores. San José María Escrivá, fundador del Opus Dei, decía “El que no vive para servir, no sirve para vivir”. Despertemos para ser felices, disfrutar la vida y ponernos al servicio de los demás. Porque al final, es lo único que importa.

domingo, 17 de enero de 2010

II

Revise mi cuarto, el baño, las cortinas, debajo de la cama; inspeccioné todos los escondites posibles, para asegurarme que, por lo pronto, me encontraba sola en mi casa. Curioso, el balcón de mi cuarto también seguía bajo llave, pero la rejilla del ventilador había sido, claramente, violada.


Continuación del I

Empecé a llorar ¿Quién sería lo suficientemente pequeño e inteligente como para infiltrarse por los ductos del aire acondicionado? En eso suena el teléfono, era Daniel, mi mejor amigo. Tenía una curiosa forma de hacer las cosas y siempre aparecía de forma oportuna. Ésta vez no era la excepción.
“¡Dani! Necesito que vengas a mi casa, ya”
“Jane, muñequita Jane… ¿Qué pasa? ¿Estás llorando?”
“No sabes, Daniel. No tengo idea de por dónde empezar, Charlotte o la carta”
“¿Qué carta?”
“¡Eso es lo de menos! Charlotte, nadie sabe de ella. Fue con nosotras a Atlantis y no la hemos visto, además su familia y las personas que conoce tampoco saben nada de ella”
“Pues… Mira, los dos sabemos las tendencias de Charlotte ¿o no? A mí no me asusta. Ha de andar en algún lugarcito, tú me entiendes JA JA JA”
“Daniel…” Dije entre lágrimas y suspiros “suponiendo que fuera verdad ¿con quién? Todos sus amiguitos están de vacaciones, no la vi con nadie desconocido ayer… A menos que tú sepas algo ¡Daniel, que te pasa! ¿Está contigo, verdad?”
“Jane, no me convertí en lo que piensas. Me gustaría decir que sí, pero la verdad es que no”
“Vez, si eres…” Quería decir tantas cosas por faltarle al respeto a mi amiga, pero yo le seguí y él me interrumpió.
“Muñequita, no sé donde está, pero dime qué te pasa… Lo de la carta”
“Alguien entró y dejó una carta muy rara”
Le seguí explicando… Al rato colgamos el teléfono y, al segundo, se apareció para hacerme compañía.
Abrí la puerta. Lo vi bañado, peinado y bien vestido. Se me hizo muy raro, normalmente anda presentable pero con un toque à la despreocupé. Hacía mucho que no veía a Daniel porque viaja mucho. Nuestra historia es algo curiosa, ya que empezó como si quisiéramos algo más, pero con el tiempo nos dimos cuenta que funcionamos mejor cómo amigos. Siempre el uno para el otro, con un compromiso de no dejarnos solos. Le tengo mucho cariño. Cuando nos aburrimos, tenemos problemas o somos inmensamente felices encontramos una excusa para juntarnos y mejorar nuestros días. Nuestros lugares favoritos son los deberes que nos encargan nuestros papás y no queremos hacer solos, los parques, exposiciones de arte, museos y visitar lugares históricos.
“Jane, no llores” Me abrazó y lo llevé al cuarto para enseñarle la rendija.
No pude evitar notar que estaba tan asustado cómo yo. Así que me inundé de terror. Para mí Daniel era una especie de Superman invencible: fuerte, seguro de sí mismo, perseverante, hábil, inteligente… Aún que aparentaba no ser tan listo cómo en realidad era, conmigo era simplemente Daniel en todo su esplendor y sombra.
“Jane, vámonos ¡Oigo ruidos!”
“Daniel Gerard Greene Quinn, me vas a contagiar de paranoia”
“No es paranoia, soy precavido”
No dije nada, por lástima ¿Quién estaba peor? Se convirtió en un niño chiquito, pero no se lo hice notar… mucho. La verdad quería decirle miedoso en vez de paranoico, aunque por otro lado me gustaba que se sintiera protector cerca de mí. Tomé el sobre y, mientras lamentaba no haberme dado una ducha en casa de Lucy, me dispuse a empacar todo lo necesario para asearme y no volver a casa hasta hablar con mis papás y que regresaran a la ciudad. Todo mi cuerpo físico estaba impregnado con un olor a fiesta bastante repugnante, sin mencionar mi ropa.
Abrí el sobre en el auto y lo leí en voz alta.

Charlotte, Charlotte ¿Por qué te escondes?
¿A caso no es ésa tu pregunta?
Si tú contestas la nuestra, nosotros resolveremos la tuya.


Una vez más, cobardísimo anónimo firmaba la carta. Me entró una culpa insoportable, mientras me arrancaba lágrimas de coraje ¿Qué diantres quieren de mí? ¿Qué pasa con éste inmenso errante mundo? ¿Cómo se atreven a meterse con una niña indefensa?
Pobre de Daniel. Creo que si no lo dejé traumado, fue por acto divino. Daniel no estaba acostumbrado a éstas imperfecciones de vida, igual y eso era lo que le gustaba de compartir su tiempo conmigo: Nada sería predecible, comprensible y mucho menos, normal.

Bitácora de La Manzana del Patio

Advertencia. Las siguientes líneas están llenas de simbolismos. Hay miles de interpretaciones esperando ser descubiertas. El sentido que pueda tomar depende de la situación actual del lector.

Día uno. Tomé una manzana de la cocina y la puse en el patio expuesta a indeterminadas horas de luz solar y sombra, con el fin de estudiar sus procesos, lo que me hace sentir, pensar y las reacciones que provoca en el medio. Hoy, jueves 28 de mayo de 2009, me senté a observarla en mi cocina en medio del movimiento porque es hora de hacer la comida. Cada persona que entraba me cuestionaba mi repentina curiosidad por la manzana y saber si tiene o no abolladuras. Después opte por irme al patio donde hacia calor y no había gente para describirla: es grande, roja (muy roja) y típica. No le veo nada de extraordinario, solo que mi mamá la escogió, pero fuera de eso es una manzana bonita, pero ordinaria. No tengo nada en contra de “que sea normal”, pero si me deja sin más que decir porque es un sentimiento que limita mi capacidad de asombro.
Ya la volteé, la tire al cielo para cacharla y sigue sin ningún rasguño. Solo queda esperar para mañana.

Día dos. Buenos días, manzanita. Esta igualita que ayer pero su color ya no es tan intenso, y tiene un “moretón”. Supongo que se cayó y alguien la volvió a poner en su lugar porque les pedí a los demás que siempre estuviera ahí. Todavía tiene una parte roja y bonita por arriba y un lado.

Día tres. Lo siento ¡Es sábado! Hoy no hago tarea.

Día cuatro. ¡Se esta poniendo negra! ¡Y aguada! Que asco. Tuve que agarrar un tenedor desechable para voltearla. Ni de broma toco esa cosa pudriéndose por dentro. Pobrecita mi manzanita. Pero una vez volteándola vi que no apestaba, aún. No creo que tarde, pero todavía no me puede repeler mi manzana del patio.

Día cinco. Lunes, y mi manzanita mas negra y aguada. Ahora si ya no me esta gustando esto, pero a ver que más tiene mi manzana del patio. Tomé mi súper tenedor contra gérmenes, lo encaje en la fruta y me puse a darle vueltas y verla minuciosamente. Tiene unas partes más negras que otras, ha perdido su tamaño y forma.

Día seis. Estoy muy cansada, pero le eche un ojo a la manzana y sigue ennegreciéndose. Además tiene unas cosas como arrugadas. Bueno ya me voy a dormir.

Día siete.
La manzana del patio, mi manzanita querida
Si te sigues pudriendo, ¡te tiraré un buen día!
No es que no te quiera o me molestes,
Pero que apestes y repeles ala gente
Es de mal gusto y eso nadie se merece.

La manzana del patio, mi manzanita querida
Si te sigues pudriendo, ¡te tiraré un buen día!
No es que seas fea o me atormentes
Pero a mi mamá no le gusta y eso me angustia.
Mañana te reporto con mi maestra y frente a toda la escuela.

Sin Título

Advertencia. Las siguientes líneas están llenas de simbolismos. Hay miles de interpretaciones esperando ser descubiertas. El sentido que pueda tomar depende de la situación actual del lector.

Me intriga descubrir que existe más allá de ti, más allá de tus máscaras, más allá de lo que me permitiste ver en ti. Me enorgullece saber que te esfuerzas por ser excelente. Me llena de ternura que quienes tienen la fortuna de conocerte bien, te califiquen como la mejor de las personas. Nunca buscaré atarte, pero no puedo negar la forma en que adoré la idea de que existiera un lazo para compartir. Me llegué a embriagar con tu deliciosa inteligencia y extraño el olor de tus suaves atenciones. No sé qué pasó con mis ojos, que ya nada los satisface. Sólo me queda agradecerle a Dios por el espíritu fuerte que le dio a mi ser, el hambre de vivir que le dio a mi alma y la disciplina que mi cerebro busca de forma implacable para neutralizar los sembradíos en mis sentimientos. Le agradezco a mi vida por volverse ajetreada de un momento a otro. Los mares tranquilos necesitan de oleadas turbias. No eres tu quien me perturba, sino mis caminos dándome algo más de que preocuparme. En mi universo tan lleno, con cantidades infinitas de todas las cosas, ya no caben los suspiros. Deberes, placeres y los quehaceres que más disfruto, fluyen, cual corrientes, ansiosas por realizarse. Un cariño erráticamente direccionado no me va a desconcentrar. Hay tanto por hacer, que el deseo de mi ser lo declaro tarea del arcángel Gabriel. Me rehúso a entrañarme en un laberinto de berrinches inertes. Nunca quise jugar, aunque bromeando eso aparenté. Además, luchar por una amistad frívola nunca ha conducido a ningún lugar. Qué felicidad saber que mis problemas son aparentes, son una ilusión, algo que no conocí. No hay nada malo que corregir, solo momentos por gozar y otros tanto para recordar. Me llena de júbilo saber que te conocí. Que importa ya lo demás. Mejor de vuelta a trabajar, pues hay muchos deberes que entregar.

jueves, 14 de enero de 2010

El Lenguaje

El lenguaje. Desde sus orígenes en las primeras formas de comunicación primitiva, hasta nuestros días, ha sido la clave para que el avance, las relaciones interpersonales, la inteligencia y todas las áreas que conocemos en la vida integral del ser humano se desarrollen para llegar a transformar el mundo en lo que conocemos actualmente como nuestra civilización. Por definición, el lenguaje es la capacidad humana de utilizar conjuntos de sonidos articulados y señales para comunicar pensamientos y sentimientos. (Gómez, 2005)
Existe un vínculo entre el lenguaje y el pensamiento. Al pensar el cerebro imagina, considera e inventa. Con ayuda del lenguaje, enviamos esta información a los demás y viceversa. (RAE, 2001) De no ser así, el homo sapiens nunca hubiera creado nuevo conocimiento, pues éste surge al momento de recibir y compartir lo que hay en la mente.
El fenómeno anterior da como resultado el conocimiento: entendimiento, inteligencia, razón natural. Gracias al lenguaje poseemos la capacidad de conocer, porque nos abre el entendimiento para ejercitar las habilidades intelectuales de la naturaleza, las cualidades de lo que nos rodea y como se relacionan entre sí. (RAE, 2001)
Mientras nos comunicamos para componer nuevas ideas, nacen las relaciones interpersonales y con ellas, la sociedad. Los individuos interactúan, se agrupan de forma voluntaria o natural y consecuentemente crean una unidad donde cada uno coopera para cumplir todos o algunos fines de vida. (RAE, 2001) La herramienta que permite éste proceso es el lenguaje.
Los pueblos y las naciones son formas de sociedad, dónde quienes los componen comparten tradiciones, costumbres, historia y lengua. El sistema lingüístico de comunicación verbal, y casi siempre escrito, propio de la comunicación humana, (RAE, 2001) también forma parte de la identidad social y es una forma de utilizar el lenguaje.
Dentro de las sociedades, su capacidad de comunicarse debe suplir una suma de funciones lingüísticas, que para objeto de su estudio se dividen en: emotiva o expresiva, conativa o apelativa, representativa, comunicativa, cognoscitiva, referencial o pragmática, poética, fática, metalingüística, estética y lúdica. (Berinstáin, 1995)
Por tanto, los recursos que permiten al hombre percibir y dar a conocer sus ideas son la base en un idioma, en las ciencias, la filosofía, la cultura, la sociedad y su funcionamiento. Para sustentar ésta conclusión recurro a la cita en palabras de Albert Einstein “La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general, pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos.”
Bibliografía
Berinstáin, H. (1995). Funciones linguísticas. En H. Berinstáin, Diccionario de retórica y poética (pág. 228). México D.F.: Porrúa, S. A.
Gómez, P. E. (20 de octubre de 2005). La Lengua. Recuperado el 13 de enero de 2010, de http://lalengua.info/funciones-del-lenguaje/
RAE. (2001). Recuperado el 13 de enero de 2010, de Real Academia Española: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=lenguaje