jueves, 8 de julio de 2010

El Príncipe. La obra más trascendente del Medioevo

Lorenzo de Médici recibió una de las joyas más controversiales y atemporales que se alguna vez se hayan escrito. Políticos se han declarado devotos de la filosofía que Nicolás Maquiavelo trazó para los líderes del mundo, líderes cuya moral y ética es altamente cuestionable.
Las palabras plasmadas en El Príncipe rompen con el ideal de liderazgo, ya que el fin de un gobernante debe ser procurar el bien de su pueblo. El autor se refiere y trata al estado como un medio para adquirir prestigio, alta reputación, respeto, y otros vacíos del ego humano para manifestar el salvajismo arraigado en su propio poder.
En el texto encontré que “…a los hombres hay que tratarlos bien o aplastarlos, porque ellos se vengan de las pequeñas ofensas, pero de las grandes no pueden vengarse” (Maquiavelo, 2007). No es ninguna mentira, pero el hecho de que sea verdad no lo convierte en una frase bondadosa. Maquiavelo llega a esta conclusión porque es un método de excepcional eficiencia, pero de moral muy pobre. “Aplastar” es efectivo, pues elimina al problema desde el corazón de éste; la cuestión es que estos obstáculos a los que se enfrentan los príncipes no deberían de existir ¿Por qué? Porque ya parten de una base equivocada: Utilizar al Estado como un medio para saciar necesidades personales de un “líder”.
Un capítulo muy interesante habla de cómo deben conducirse los príncipes para tener prestigio. Ésta fracción del libro muestra una descarada y notabilísima doble moral. Saludar al pueblo, organizarles fiestas, tenerlos contentos (cual vacas), honorarles… Nada de esto estaría mal, si no fuera por la intención de la enorme obra de teatro montada: ganar la admiración de otros principados, riqueza, entre otras infantiles ilusiones. Lo que encontré rescatable fue el prestigio por comprometerse y cumplir, no ser tibios ni indecisos entre dos bandos. Por la razón que sea, mantenerse firme en su palabra sí es digno de un príncipe.
Pareciera una pena que una mente tan brillante como la de Nicolás fuera utilizada con fines mordaces, aunque al final, si deseamos conocer la bondad, es necesario haber antes escarbado en los rincones más impregnados de maldad y egoísmo, pues sólo así disfrutaremos de corrientes que prediquen a un nuevo rey.


Maquiavelo, N. (2007). El Príncipe. México, D.F.: Losada, S. A.

jueves, 17 de junio de 2010

El Príncipe

"No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos" - Mateo 7:6

Pido perdón por toda la zarpa de conceptos mundanos que escribo todos los días. Hoy aprendí tantas cosas, que no sabría calificar de bendición o maldición los sucesos que he presenciado durante las últimas 20 horas. Varios profesores me instruyeron si saberlo; habrá que evaluar la calidad de sus enseñanzas. El primero de mis maestros fue quien me despertó en la mañana, y a pesar de mi pésimo humor, porque en verdad moría de sueño, en vez de contestar igual que yo, apagó mi ira con las aguas de la paz y mansedumbre. En ningún momento percibí esos actos, tan nobles, como debilidad sino como fortaleza.
Después, durante mi primera clase detecté mi afán de hablar por hablar y tirar respuestas al vacío. Dije tantos conceptos por “atinarle” a una respuesta, que sentí como se desgarraba mi credibilidad.
En mi hora libre, tuve que leer El príncipe de Maquiavelo porque era de tarea, cuando unas líneas brincaron ante mis ojos para decirme las palabras que se convertirían en herramientas para sobrevivir durante las próximas horas.
*****
Durante la clase de la tarde el profesor de ética en medio de sus historias e innumerables consejos prácticos, dejó colarse uno que acaparó toda mi atención: Es mejor pretender humildad e ignorancia que sabiduría, pues las personas tienden a sentir disposición para ayudar al desafortunado, y desearle el mal a quien aparente ser mayor o mejor.
Y por último, cerré mi día descubriendo que no importa cuán difíciles sean las circunstancias a vencer, todo tiene un final y siempre hay un lugar para descansar y recuperar fuerzas. Pues como mi estimado italiano de nombre Nicolás Maquiavelo entendería: “Y rara vez la fortuna proporciona un bien o un mal sin acompañarlo de otro bien o mal”

lunes, 24 de mayo de 2010

La guerra: ¿Puede ser éticamente aceptable?

Guerra. 1
(Del germ. *werra, pelea, discordia; cf. a. al.
ant. wërra, neerl. medio warre).
1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz
entre dos o más potencias.
2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o
entre bandos de una misma nación.
3. f. pugna (‖ entre personas).
4. f.
Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
5. f. Oposición de una cosa
con otra.


Hay quienes se refieren a ella como a un arte exquisito, otros se ciclan en ella hasta por 100 años, en algunos casos se tiran de pastelazos, otros esperan el momento de atacar a un país gélido y también existen quienes viven en una interacción de violencia psicológica dentro de su mismo hogar… cualesquiera que sean sus presentaciones, siguen siendo guerra.
La guerra a la que refiero es al enfrentamiento armado ¿Es éticamente aceptable? Si bien la ética estudia el grado de bondad o maldad en el acto humano, habría que partir de que, quienes la integran lo hacen de manera libre y voluntaria; si no, no es posible conocer el punto de vista ético. Por un instante, supondremos que cada persona que integra el ejército, los políticos y cualquier otra persona encargada de mandar y ejecutar las órdenes que hacen la guerra posible, están plenamente convencidas y dispuestas a favorecer la lucha. Ahora hay que analizar.
¿Qué causa la guerra? El desacuerdo. La falta de tolerancia. La ignorancia. La ambición. La neblina en la razón. Todo el petróleo del mundo jamás va suplir el valor de una vida humana. Puede ser que un país, grupo étnico, lo que sea, necesite actuar en defensa personal, pero olvidamos que la guerra genera guerra. La salud no se logra enfermando más al paciente débil. El desorden se aniquila con orden, no con caos ¿Por qué pues el antídoto para recuperar la paz va ser lanzar balas y cañonazos? Suena absurdo e irónico. Desde éste paradigma en específico la guerra no tiene lugar en la ética. Con otra perspectiva, al través de los ojos de quien vive bajo la opresión de una dictadura, la guerra es la luz al final del túnel. Aquí la ética defiende la vida en libertad y el debate pasa a materia de fin y medios, y al tema de obstáculos de la libertad. Todos conocemos la opinión del italiano Niccolo Maquiavelo, pero no debemos dejar de lado el hecho de que ningún hombre es una isla. Estamos interconectados y hay riesgos en los impactos importantes que una persona pueda causar. Como humanos no tenemos derecho a atentar contra la vida de los demás. Es imposible negar este deber universal.
La guerra propicia el ambiente necesario para que todos los obstáculos de la libertad tomen parte en la escena y se desenvuelvan en terrible armonía sobre la tierra. A partir de ahí, cada acción se convierte en un mero acto del hombre para dejar de ser un acto humano. Ergo, a la ética le es imposible estudiar la guerra.


____________________________
1Referencia extraída del Diccionario de la Real Academia Española, Vigésima segunda edición.

sábado, 1 de mayo de 2010

La carta no enviada

Hola, pequeña ¿Cómo estás? Espero que te encuentres tan sonriente y lista como te ves en las fotos. Sabes, últimamente he pensado mucho en ti, tu niñez, tus sueños y todo lo que creas y puedes ver con tu imaginación. Es tan perfecto y precioso que cuando puedo recordarlo lo hago. Si pudiera platicarte los siguientes capítulos de tu vida te pediría fueras más acertada de lo que yo he podido ser. Tranquilízate, todo ha marchado bien. Cultivé varias cosas para ti en tu adolescencia: unas amigas lindísimas, unas calificaciones aptas para cualquier escuela en donde desees estudiar, una relación privilegiada con tus padres y unas características individuales con la que puedes vivir. Tus hermanos y tú ya gozan de una armoniosa convivencia, no importa que no me creas, es verdad. Ellos también han crecido y tienen unas personalidades tan multidimensionales e interesantes que vale la pena conocer. Los muebles de tu cuarto son otros y por fin el abanico ya no combina con tu cunita blanca. Vas a seguir en la misma escuela hasta tercero de secundaria, porque luego vas a rogar para que te cambien. Como siempre, mi papá te va a escuchar y mi mamá va a abogar por ti cuando alguien tenga argumentos en tu contra, al final de cuentas vas a estudiar la prepa donde querías. Al graduarte te van a mandar a estudiar por unos meses. Ya sé que tienes muchas ganas de rezongar pues tus ideales parecen estar en tu ciudad, pero no te preocupes, ahí vas a aprender de qué estas hecha. Vas a madurar, conocerás a las personas más bizarras, aprenderás un tercer idioma, te divertirás como loca y vas a llorar mucho también. Una vez más, entenderás que los errores son los mejores maestros del universo para ti y nada que una niña como tú pueda hacer es fatal o irrevocable. Duele mucho separarse de la familiaridad en todos los aspectos, pero sólo ahí te conocerás mejor a ti misma. Además, la ciudad a dónde vas es preciosísima. Conocerás la magia en los detalles más pequeños, probarás la mejor taza de chocolate que existe en el mundo, te enamorarás de la ropa y de los zapatos; no por seguir una moda, sino por el arte que existe en el alma de quienes los diseñan. Cuídate mucho, niña, que la gente no es tan mala ni tan buena como parece, al final todos son seres humanos que sienten igual que tú. Siempre recuerda ser cortés y sonreír a los demás, te salvará de tantos problemas como no puedes imaginar. No me gusta agobiarte con el futuro, así que regresa a disfrazarte para jugar. ¿Quieres saber más? Ya me lo esperaba. Cuando regreses nada de nada, así es, absolutamente nada va haber cambiado en tu ciudad natal, salvo una que otra construcción ligeramente inútil. Eso sí, tu vas a ser otra. No te costará trabajo adaptarte y las nuevas aventuras no se arán esperar. Serás tan vaga como cuando tenías 18, pero tu mente ya estará instalada en una mejor escala de valores. Esto sí es muy importante, cuida mucho tu corazón. Protégelo, guárdalo y no dejes que nadie le haga daño. Acuérdate que sólo tú puedes decidir a quién confiárselo. Te lo menciono porque tienes una gran capacidad para ver lo bueno en los demás, y a menos de que quieras borrarla o amargarte, debes de manejarte con cautela. Elije muy bien con quienes deseas compartir tus momentos, porque se van a transformar en recuerdos. No dejes de ser tú y valiendo lo demás, pues descubrirás que no es tan importante. Una de las mejores decisiones que vas a tomar será tu carrera profesional. Le vas a dar al clavo. Descubrirás tu pasión desmedida por analizar todo lo que la humanidad ha creado. Siempre te acompañarán las artes, pues para ti son un escape, pedazos de vida y la dulzura en una presentación tangible. No sé que más debas saber, pequeña. Ah, ¡Por fin te vas a pintar el pelo como querías! Espero estés tan emocionada como yo. Ni creas que se me olvidó concedértelo… Tengo otra sorpresita para ti ¡Te va a encantar! Pero hasta el día que llegues a dónde estoy te tocará vivirlo.

lunes, 15 de marzo de 2010

Lo que he aprendido en XX años

Esta es la primera vez que me siento a escribir desde mi cumpleaños, el pasado 11 de marzo. Haciendo una evaluación integral descubrí que estoy muy satisfecha con lo que he vivido en mi pequeña historia. He aquí lo que he aprendido en mis 20 años recorridos por el planeta tierra:
1. “Silence is golden” - Agent 007. El silencio no de lo secreto y vergonzoso, si no de lo prudente y respetuoso. No a cualquiera de le pueden compartir los sentimientos, además no hay nada peor que la alta traición a la confianza.
2. Nunca estés con alguien que no gusta de tu compañía. Es normal que nos cueste trabajo aceptar que no a todos les podemos agradar pero si hacemos a un lado nuestro ego y vemos con inteligencia la realidad, no sólo evitamos un momento incómodo; más bien sólo nos prestamos para quienes saben valorarnos como individuos. Es una pérdida de tiempo intentar ir en contra de éste punto.
3. La buena educación siempre es bienvenida. Cuando te equivoques, pedir perdón es lo correcto; parece una tontería pero es impresionante lo fácil que es olvidarlo. Lo más agradable que nos podemos encontrar es una persona de buenas maneras, no lo digo de una forma presuntuosa ni con falsa elegancia, al contrario, es mostrar humildad en el trato con los demás y darles el lugar que se merecen por el simple hecho de ser personas.
4. La pena es una basura. También es el apodo más común del Miedo.
5. Hay que reinventarse para descontaminarse de prejuicios y “reglas” inertes. Aquí volvemos a ser nosotros mismos y nos reconectamos con la naturalidad inherente a cada uno desde nuestro nacimiento. Dejar a un lado los traumas y volver a ser nosotros, porque el “mundo” de todos modos va a seguir criticándonos, cualesquiera que sean nuestras acciones. Hay que dejar de satisfacer a los demás con protocolos y mañas inútiles o perjudiciales.
6. Decir “no” no es de mal gusto. Hay que saber cómo, pero una vez dominada la técnica, el mundo es tuyo. Pues cuando dices sí, es porque quieres, no porque crees que debes. Ahí nos hacemos responsables de nuestros actos y todo ocurre bajo nuestro control y consentimiento.
7. La mejor plática que puedes tener consiste en escuchar lo que tu interlocutor tiene para compartir. Esto me lo enseñó un primo mío, y tiene toda la razón. La actitud receptiva es la llave del conocimiento. Es increíble todo lo que las personas saben y tienen para enriquecerte. Si cada cabeza es un mundo ¿Cuántos mundos conoces?
8. Perdónate a ti mismo. Perdonar a los demás nos vale porque su vida nos importa un papalote, pero los errores que cometemos fallando en contra de nosotros mismos son una bala al ego, es decir, duele muchísimo. El problema es que si no nos perdonamos, perdemos la confianza para pararnos un alto más tarde, incrementando las posibilidades de volverlo a hacer.
9. Jamás trates de controlar lo que no puedes. Acéptalo: no eres dios, sigue con tu vida. Hay mayor satisfacción cuando nos enfocamos en lo que sí depende de nosotros y consigo trae paz, armonía y un alto sentido de responsabilidad.
10. ¡Llénate de todas las endorfinas que puedas! Haz ejercicio. El buen humor es lo mejor. Es un excelente recurso para salir de una situación incómoda, sentirse mejor en la enfermedad, subir defensas, crear una atmósfera de complicidad o acercarse más a una persona.
11. Todo toma la importancia que tú quieres que tenga. Vivimos en un mundo dónde nadie ve las cosas desde la misma perspectiva. Cada quien elije, independientemente de que lo sepan o lo acepten, la óptica de su preferencia para ver las cosas. La actitud que se tome, para cualquier ocasión, va a determinar el grado de importancia que tenga para el individuo, y muchas veces, influyendo a los ojos de otras personas. Esto es un arma de doble filo: Podemos alimentar o desarmar el grado de importancia y trascendencia en las propuestas, eventos, opiniones y hasta actitudes de otros para con nosotros.
12. Aunque siempre estés sola “Undress like everyone’s watching” – Victoria´s Secret.
13. Cuando no quieras hablar, no debas hablar o no tengas idea de qué decir: Cierra un ojo y sonríe.
14. Date unos minutos al día para ti. Disfruta de oír música, conocerte, descansar y desconectarte para leer, pensar, no hacer nada o meditar. Ya tendrás tiempo para compartir.
15. Encuentra tu pasión y dedícale tiempo. Lo ideal sería que tu pasión fuera tu profesión, pero igual optar por un hobbie puede ser muy satisfactorio. Según el libro “The monk who sold his Ferrari” éste concepto es el famosísimo secreto de la felicidad eterna.
16. “No one can make you feel inferior without your consent.” - Eleanor Roosevelt
17. No hay tiempo que perder. La figura del tiempo es un concepto creado, es la medición del presente para dividirlo en pasado y futuro. Por otro lado, es vida. Según Salvador Dalí, el tiempo es un fluido. Viene y va pero no regresa. Si todos los días durante dos meses perdemos un pequeñísimo minuto de nuestro tiempo, sumaríamos una hora ¿Qué no haríamos con una hora libre extra en nuestra ajetreada vida? Salas de espera, tráfico, momentos aburridos… Evítalos con un iPod, un libro, encerrado en tus pensamientos o platicando con alguien. No hacer nada puede ser aprovechar el tiempo si así quieres que sea.
18. Evita vivir en “piloto automático”. Tal vez aquí se encierre todo lo que he aprendido. Carpe Diem. Hay que estar alerta y concentrados en todo momento. Es la forma más fácil de que todo salga perfecto sin esfuerzo aparente ¡Despertar! Despegarse de la rutina procurando hacer todo con un esfuerzo, un detalle o una actitud dotada de un extra para sacar nuestros momentos de lo ordinario.
19. La casa no es nada si no es un hogar. En primaria me enseñaron que la definición de familia es: Grupo de personas que se relacionan entre sí para realizarse como humanos. El día que tenga un hogar propio voy a procurar la utopía anterior, porque ahí van a vivir las personas que compartirán el amor y los vínculos más fuertes que existen, pues son la unidad más pequeña de la sociedad.
20. 1 Corintios 13: “3 Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve. 4 El amor tiene paciencia y es bondadoso. El amor no es celoso. El amor no es ostentoso, ni se hace arrogante. 5 No es indecoroso, ni busca lo suyo propio. No se irrita, ni lleva cuentas del mal. 6 No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
21. El alcohol no es el fin de una fiesta. Todos tomamos con nuestros amigos, familiares y conocidos para pasarla bien; pero no hay que olvidar que nuestros acompañantes nos pueden hacer sentir mejor que cualquier bebida o sustancia que podamos consumir.
22. La educación académica es el mejor regalo que he recibido. Lo aprendido no se olvida. El conocimiento es el recurso más importante, y la ignorancia, mata.
23. Hay que vivir agradecidos. Esta actitud hace la diferencia entre volver a recibir o no un bien.
24. Que no pregunten quién te va a dejar, sino quién te va a detener. Una actitud sólida ante una decisión tomada es clave en la historia de su éxito.
25. Nunca finjas saber lo que desconoces. Entre otras apariencias estúpidas, ésta es la peor. Lo mejor es aprovechar la situación para aprender y hacer al otro sentirse un experto en el tema.
26. Conoce a las personas, no te bases en los chismes a cerca de ellas, pero siempre toma tus precauciones. No debemos hacer a un lado a los demás, pero tenemos que estar receptivos para percibir su esencia, actitudes y manías. Cuidado, porque es muy fácil tener una falsa corazonada. La observación es una herramienta excelente para determinar que hay más allá de las apariencias. El racismo, sexismo, persecución o intolerancia religiosa, la homofobia y el nacionalismo son estados primitivos de la evolución humana.
27. No todos los genios en música y las demás artes están muertos. Al contrario, los artistas actuales tienen como reto innovar e inventar. Falta mucho por escuchar, leer, escribir, ver, dibujar, esculpir, oler, probar y conocer. Disfruta lo que el mundo recrea.
28. El dinero no es lo más importante. Lo que sí es vital es saber ganarlo, administrarlo, ahorrarlo, valorarlo y gastarlo.
29. Cuidar el medio ambiente no es de Eco-Freaks. Por otro lado, es de gente responsable y consiente.
30. Hay que devolverle algo a esta sociedad. El altruismo y ayudar segrega endorfinas, también ayuda a estimular las conexiones entre las neuronas, nos llena de una auténtica felicidad y un genuino interés por los otros.
31. Nunca perdones y olvides, mejor perdona y aprende. No sirve de nada perdonar a los demás si corres el riesgo de que te hagan lo mismo y te falten al respeto muchas veces jugando a confesarse. Mejor perdona, libérate, pero hazte a un lado. Si te la vuelven a hacer es culpa tuya, porque ya conocías las malas mañas de tu prójimo.
32. Evita meterte con las posturas personales de los otros. Intentar cambiar ideologías pre establecidas en las personas, lejos de mostrar la “verdad” y salvarlos de su ignorancia, el “salvador” se involucra de forma personal en asuntos que no son de su incumbencia, ganándose el auténtico rencor de los demás. Lo mejor es dejar que sus papás se encarguen de la educación de sus hijos.
33. El respeto es la mejor política.
34. Exagerar y mentir es altamente peligroso. Equivale a manchar 3 de los 4 pilares de la reputación y aniquila un buen índice de confiabilidad de la persona.
35. No hay que dar malas noticias. Las personas siempre nos relacionan con los sentimientos que provocamos cuando escuchan nuestras palabras. Hay que buscar la mejor forma de rasgar positivamente, pero sin mentir ni manipular. La actitud habla más que lo que sea que podamos decir. Las bromas pueden ser un buen recurso también.
36. La naturaleza nos habla. Las mejores analogías para nuestras situaciones difíciles se pueden comparar con fenómenos naturales. Éste tipo de análisis lo utilizaron grandes cerebros cómo el de Leonardo Da Vinci para contestar sus más grandes enigmas.
37. Tus problemas más grandes, no son nada si los comparas con los de cualquier otra persona. Esto lo he aprendido por medio de mi corta experiencia. He visto el mismo patrón repetirse una y otra, y otra, y otra vez…
38. Hay 3 filtros para ser éticos sin errar nunca: ¿Es legal? ¿Cómo me voy a sentir? ¿Me gustaría que mi familia lo supiera?
39. Los amigos son un verdadero tesoro. Eso es un cliché, pero identificarlos y cultivarlos es cosechar los mejores recuerdos.
40. Existe un creador. El mundo no se hizo solo. No sé quién fue, pero no hizo al mundo a partir de la palabra porque Dios creó al mundo, luego vinieron los dinosaurios, después llegó el hombre, y él, mucho más tarde, desarrolló el lenguaje hasta que evolucionó lo suficiente para llegar a la Palabra cómo el signo lingüístico que utilizamos ahora. El pionero de esta metodología del pensamiento es nada menos que Umberto Eco (Il Nome della Rossa).
41. El arte: Es la habilidad humana para crear.
42. El corazón y la mente no siempre se coordinan en la misma página. Por suerte, el tiempo se encarga de unirlos tarde o temprano.
43. El olfato tiene la mejor memoria del mundo. No hay como un buen perfume.
44. El cerebro es un músculo. Si no se usa, se atrofia.
45. Un buen físico y una brillante inteligencia no deben estar peleados. Por el contrario, un cuerpo sano crea el hogar perfecto para el intelecto.
46. El ocio hace al vicio.
47. Investigar tus raíces, conocer tu pasado y platicar con los abuelos es importantísimo. Es el mejor viaje que alguien pueda emprender. Ahí descubrimos que somos “los mismos envueltos en novedad” – Miguel Bosé
48. Jugar el papel de víctima es: Inútil, odioso, manipulador, estúpido e inmaduro.

lunes, 8 de marzo de 2010

Armonía universal. Capítulo I: Intuición

Siguiendo una corazonada
He tenido un enigma crónico-personal durante los últimos 4 ó 5 años de mi vida (eso es igual al 20 o 25% de mi existencia…). No sé si pueda explicarlo con la fluidez que me gustaría pero va más o menos así: Me considero escéptica, no hay casualidades, todo se disminuye a causa-efecto y trato de ser lo más objetiva posible; pero mi intuición, la armonía universal, entre otras corrientes inexplicables siempre me han hecho ruido. Hoy todos esos factores, cuyos argumentos he considerado en forma arrogante, inútiles, me dieron una lección alentadora.
Una domingo de marzo, el clima precioso, en compañía de personas con quienes puedo pasar un rato agradable. La conversación no era nada del otro mundo, pero igual la estaba pasando bien, musiquita de fondo, sillones cómodos y risas por todos lados. Primero todos hablando unos con otros envueltos en anécdotas o chistecitos improvisados para completar la atmósfera nocturna. Después, cada quién empezó con pláticas un poco más privadas dándole continuidad a vivencias pasadas y a la confianza que existe como producto de una amistad.
Todo iba tranquilo y alivianado, hasta que me preguntaron a cerca de un proyecto que tenía inconcluso por ahí, el cual me llenaba de ilusión y compartí un poco de esa felicidad al principio de éste con un par de mis más allegados. Tuve la ocurrencia de sincerar mi mala fortuna, ya que no tomó la forma que yo esperaba, con alguien que toda la vida ha sido de cercana a mí. No podía creer la sonrisa malévola en el rostro de mi interlocutor. Pude sentir, oler, probar, tocar e incluso nadar en la siniestra felicidad en la que se refrescaba su sucio placer. Lo peor del caso es que, con toda la hipocresía del mundo, me veía con un gesto de alegre indiferencia acompañada de floridos comentarios pesados. No quise armar una escena, mejor lo dejé pasar por el bien de la paz social. Pues si soltaba la bomba entre los demás, el chisme duraría una semana y no estaba dispuesta a hacer de un pétalo un rosal. De una cosa si estaba segura, no me iba ir a dormir con un mal sabor de boca picándome el paladar.
Me subí al carro, y mientras estaba el semáforo en rojo, busqué en el directorio algún número para comunicarme con un ser humano de verdad. No quería divulgar, necesitaba sacar mi coraje y quejarme a voces vulgares, para después cambiar de tema y seguir pasándola bien hasta poder concluir que esto era sólo un berrinche de niña chiquita.
Llegué a la casa menos esperada, a la hora más imprudente; pero ahí me esperaba una amiga con los brazos abiertos dispuesta a tirarle tierra a quien fuese con tal de mofarnos un rato de la gente que acostumbra a dar malos tratos, hacer caras feas y carentes de educación.
Al terminar de escupir mi malaventuranza ensimismada en mi actuación de mártir, me di cuenta de que no era para tanto. La verdadera razón de mi enojo fue que ése tema en particular me ponía especialmente sensible. Las metas que me fijé y las fantasías con las que decoré aquella utopía tan cerca y tan lejos siempre me arrastra cuando me doy cuenta que disminuyo a la calidad de lo que pudo ser. En fin, mientras me mal viajaba una voz cálida me explicaba que esas palabras eran habituales en ella y que nunca me había tocado verla en acción ¿En tantos años? Resulta que es una antigua queja entre el petite comité, pero yo no sabía. Pude notar el amor con el que me intentaba hacer sentir mejor, pero entre sus gestos vi que yo no era la única inconforme en el lugar.
Seguí observado con atención, escuchando sus palabras, examinando los matices que tomaban sus ojos hasta que La Salvadora se torno transparente ante mí; ella también necesitaba mi consuelo. Sería la imprudencia más grande revelar lo que me platicó, aunque eso si lo puedo afirmar, sus problemas eran reales, mas yo era la única persona que conocía que podía ayudarla y orientarla. Qué casualidad que a la misma hora las dos podíamos usar a alguien dotado de un genuino interés interpersonal. Disfrutamos mucho el proceso de tomar los hechos y verlos desde todos los ángulos posibles. Duramos horas afuera de su casa desmenuzando un bouquet de emociones infinitas. No lloramos porque era innecesario, aunque eso no significa que dejamos de carcajearnos, bromear, quemarnos el cerebro y terminar por vaciarnos de los sentimientos que nos contaminan para poder llenarnos de paz.
El camino de vuelta a mi casa, exceptuando la terrible música del radio, fue muy satisfactorio (sumándole que me encanta manejar). Iba maravillada por la coincidencia. Ahora que lo escribo entiendo que suene a exageración y, al mismo tiempo, veo como todos estamos conectados porque no servimos de nada si no estamos para ayudarnos entre nosotros. Normalmente no le habría hablado a nadie para compartir una tontería como esa, y si mis papás se enteran me matarían pues, según ellos, me han educado para hacerme inmune a los comentarios externos. Considero que sí seguí a mi intuición haciendo a un lado mis prejuicios contaminantes con un resultado anonadante. Lo que gané esa noche no fue consolar a mi estúpido ego herido, ni sentirme muy bien porque jugué a la psicóloga un rato. Mi premio fue poder pararme en los hombros de alguien más alto que yo para ver la imagen completa.
Esto va ser material de investigación, no por una corazonada acertada puedo afirmar que todos somos parte de una misma energía universal, pero si lo que existe en realidad funciona así, estoy dispuesta a descubrirlo.

sábado, 6 de febrero de 2010

El baúl

Hace unos días, por razones irrelevantes, me vi en la necesidad de buscar las fotos familiares que llevan guardadas alrededor de 10 años en alguna parte de la casa. Después de explorar en todos los lugares donde se podían encontrar cosas viejas, di con ellas. Algunas estaban en mi cuarto, otras en el closet de tiliches y otras tantas las fui recolectando sobre la marcha. Después de tenerlas todas, me puse a examinarlas una por una. Fue chistosísima la forma en la que volví a vivir cada uno de los momentos plasmados en la pila de papel fotográfico. Recordé olores, amigos, familiares, vestidos y tantas tonterías. Me inundé de nostalgia al ver mis juguetes y con quienes ya no comparto una amistad. Tengo fotos haciendo las cosas que todavía disfruto… Pintar, cantar, reír y estar con mis papás. Creo que aparezco disfrazada en la mitad de mis fotos, eso me trajo muchos recuerdos; mis juegos favoritos incluían vestirme, maquillarme e imaginar situaciones magníficas para actuarlas y bailarlas. En definitiva, sigo haciendo eso del mismo modo, pero diferente. Después de viajar y explorar entre los recovecos de mi memoria sentí como, poco a poco, me inundaba de alegría con tintes de agria melancolía. He cambiado mucho, aunque sigo siendo la misma. Hay veces que olvidar quién eras es inevitable. Ver aquellas imágenes me hizo volver a un mundo donde todo estaba bien siempre, donde no saber muchas cosas era un tesoro y la curiosidad, la travesía por alcanzarlo. No encuentro la hora en que mi mundo se complicó, ni la razón tampoco. Lo que nos rodea es más sencillo cuando, genuinamente, eres sencillo. La presión social, la velocidad, la competencia, los miedos creados, el conocimiento adquirido, en mancuerna con aquel producto de secreción de ciertas glándulas es, sin lugar a dudas, un reto que aquella niña jamás imaginó que fuera así.
Por supuesto que ése día en que abrí el baúl de los recuerdos no pude andar por la ciudad como antes. Traté de transformar la cara de cada persona que pude ver de cerca en su rostro de infante: policías, cajeras, civiles, conocidos, profesores y hasta los conductores o actores que vi en televisión. Sé que no todos vivieron como yo de niños, pero todos soñaron con inocencia alguna vez de sus vidas.
No estoy decepcionada de lo que me he convertido (porque en un solo día puede tomar tantas formas…) si no impotente porque no sé cómo diantres regresar el tiempo. Analizando a fondo la bola de sentimientos encontrados y pensamientos misceláneos al respecto, pude notar que si regresaba el tiempo las cosas tampoco serían perfectas. Mi actitud sería más sencilla. La sencillez deja que las situaciones fluyan con naturalidad. A veces la energía pasiva es la correcta. Considero importante adaptar las técnicas para atrapar cualquier deseo, según la ocasión. En ocasiones lo correcto es atacar hasta alcanzar, y en otras, mejor hay que esperar. Esperar es un fenómeno muy curioso. Más que esperar, dejar el tiempo pasar para ver las cosas más nítidas. Cuando algo confuso ocurre, es como verse en un espejo desde muy cerca. No hay una percepción de la imagen total, pero al hacernos para atrás podemos ver el cuerpo completo. Así, el tiempo, es como ésos pasos hacia atrás para ver a distancia más objetos a la vez. Ahora, es fácil concluir que en unos tantos años voy a volver a imaginarme cómo era tener 19 años, y sin duda alguna, me voy a volver a envidiar.