sábado, 1 de mayo de 2010

La carta no enviada

Hola, pequeña ¿Cómo estás? Espero que te encuentres tan sonriente y lista como te ves en las fotos. Sabes, últimamente he pensado mucho en ti, tu niñez, tus sueños y todo lo que creas y puedes ver con tu imaginación. Es tan perfecto y precioso que cuando puedo recordarlo lo hago. Si pudiera platicarte los siguientes capítulos de tu vida te pediría fueras más acertada de lo que yo he podido ser. Tranquilízate, todo ha marchado bien. Cultivé varias cosas para ti en tu adolescencia: unas amigas lindísimas, unas calificaciones aptas para cualquier escuela en donde desees estudiar, una relación privilegiada con tus padres y unas características individuales con la que puedes vivir. Tus hermanos y tú ya gozan de una armoniosa convivencia, no importa que no me creas, es verdad. Ellos también han crecido y tienen unas personalidades tan multidimensionales e interesantes que vale la pena conocer. Los muebles de tu cuarto son otros y por fin el abanico ya no combina con tu cunita blanca. Vas a seguir en la misma escuela hasta tercero de secundaria, porque luego vas a rogar para que te cambien. Como siempre, mi papá te va a escuchar y mi mamá va a abogar por ti cuando alguien tenga argumentos en tu contra, al final de cuentas vas a estudiar la prepa donde querías. Al graduarte te van a mandar a estudiar por unos meses. Ya sé que tienes muchas ganas de rezongar pues tus ideales parecen estar en tu ciudad, pero no te preocupes, ahí vas a aprender de qué estas hecha. Vas a madurar, conocerás a las personas más bizarras, aprenderás un tercer idioma, te divertirás como loca y vas a llorar mucho también. Una vez más, entenderás que los errores son los mejores maestros del universo para ti y nada que una niña como tú pueda hacer es fatal o irrevocable. Duele mucho separarse de la familiaridad en todos los aspectos, pero sólo ahí te conocerás mejor a ti misma. Además, la ciudad a dónde vas es preciosísima. Conocerás la magia en los detalles más pequeños, probarás la mejor taza de chocolate que existe en el mundo, te enamorarás de la ropa y de los zapatos; no por seguir una moda, sino por el arte que existe en el alma de quienes los diseñan. Cuídate mucho, niña, que la gente no es tan mala ni tan buena como parece, al final todos son seres humanos que sienten igual que tú. Siempre recuerda ser cortés y sonreír a los demás, te salvará de tantos problemas como no puedes imaginar. No me gusta agobiarte con el futuro, así que regresa a disfrazarte para jugar. ¿Quieres saber más? Ya me lo esperaba. Cuando regreses nada de nada, así es, absolutamente nada va haber cambiado en tu ciudad natal, salvo una que otra construcción ligeramente inútil. Eso sí, tu vas a ser otra. No te costará trabajo adaptarte y las nuevas aventuras no se arán esperar. Serás tan vaga como cuando tenías 18, pero tu mente ya estará instalada en una mejor escala de valores. Esto sí es muy importante, cuida mucho tu corazón. Protégelo, guárdalo y no dejes que nadie le haga daño. Acuérdate que sólo tú puedes decidir a quién confiárselo. Te lo menciono porque tienes una gran capacidad para ver lo bueno en los demás, y a menos de que quieras borrarla o amargarte, debes de manejarte con cautela. Elije muy bien con quienes deseas compartir tus momentos, porque se van a transformar en recuerdos. No dejes de ser tú y valiendo lo demás, pues descubrirás que no es tan importante. Una de las mejores decisiones que vas a tomar será tu carrera profesional. Le vas a dar al clavo. Descubrirás tu pasión desmedida por analizar todo lo que la humanidad ha creado. Siempre te acompañarán las artes, pues para ti son un escape, pedazos de vida y la dulzura en una presentación tangible. No sé que más debas saber, pequeña. Ah, ¡Por fin te vas a pintar el pelo como querías! Espero estés tan emocionada como yo. Ni creas que se me olvidó concedértelo… Tengo otra sorpresita para ti ¡Te va a encantar! Pero hasta el día que llegues a dónde estoy te tocará vivirlo.

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