Guerra. 1
(Del germ. *werra, pelea, discordia; cf. a. al.
ant. wërra, neerl. medio warre).
1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz
entre dos o más potencias.
2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o
entre bandos de una misma nación.
3. f. pugna (‖ entre personas).
4. f.
Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
5. f. Oposición de una cosa
con otra.
Hay quienes se refieren a ella como a un arte exquisito, otros se ciclan en ella hasta por 100 años, en algunos casos se tiran de pastelazos, otros esperan el momento de atacar a un país gélido y también existen quienes viven en una interacción de violencia psicológica dentro de su mismo hogar… cualesquiera que sean sus presentaciones, siguen siendo guerra.
La guerra a la que refiero es al enfrentamiento armado ¿Es éticamente aceptable? Si bien la ética estudia el grado de bondad o maldad en el acto humano, habría que partir de que, quienes la integran lo hacen de manera libre y voluntaria; si no, no es posible conocer el punto de vista ético. Por un instante, supondremos que cada persona que integra el ejército, los políticos y cualquier otra persona encargada de mandar y ejecutar las órdenes que hacen la guerra posible, están plenamente convencidas y dispuestas a favorecer la lucha. Ahora hay que analizar.
¿Qué causa la guerra? El desacuerdo. La falta de tolerancia. La ignorancia. La ambición. La neblina en la razón. Todo el petróleo del mundo jamás va suplir el valor de una vida humana. Puede ser que un país, grupo étnico, lo que sea, necesite actuar en defensa personal, pero olvidamos que la guerra genera guerra. La salud no se logra enfermando más al paciente débil. El desorden se aniquila con orden, no con caos ¿Por qué pues el antídoto para recuperar la paz va ser lanzar balas y cañonazos? Suena absurdo e irónico. Desde éste paradigma en específico la guerra no tiene lugar en la ética. Con otra perspectiva, al través de los ojos de quien vive bajo la opresión de una dictadura, la guerra es la luz al final del túnel. Aquí la ética defiende la vida en libertad y el debate pasa a materia de fin y medios, y al tema de obstáculos de la libertad. Todos conocemos la opinión del italiano Niccolo Maquiavelo, pero no debemos dejar de lado el hecho de que ningún hombre es una isla. Estamos interconectados y hay riesgos en los impactos importantes que una persona pueda causar. Como humanos no tenemos derecho a atentar contra la vida de los demás. Es imposible negar este deber universal.
La guerra propicia el ambiente necesario para que todos los obstáculos de la libertad tomen parte en la escena y se desenvuelvan en terrible armonía sobre la tierra. A partir de ahí, cada acción se convierte en un mero acto del hombre para dejar de ser un acto humano. Ergo, a la ética le es imposible estudiar la guerra.
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1Referencia extraída del Diccionario de la Real Academia Española, Vigésima segunda edición.