domingo, 20 de septiembre de 2009

Es Fugaz

¿Casualidad o causalidad? El debate crece y parece ser un cuento de nunca acabar. Pero a veces sucesos aparentemente insignificantes e inesperados pueden hacer que las opiniones se modifiquen y abran la puerta a un nuevo paradigma, antiguamente explorado pero sin concluir.
Justamente hoy en la mañana, no tengo idea porque, recordé las palabras de mi profesor de literatura “Fugaz, elude a ese resplandor que dura fracciones de segundo, distante, inesperado, pero el momento no es igual después de verlo.” Usando el término como adjetivo correspondiente a la lección que merecía la palabra “fugaz”. Mi primera reacción después de tal comentario fue un pensamiento altanero -Qué tontería más grande me están enseñando… Es obvio el significado de esa palabra y ni al caso que te cambia todo el mundo porque paso una simple estrellita- El cual respondía al hecho que eran las 7 de la mañana, estaba desvelada por la noche del jueves y encima empezaba a aburrirme. Pero en eso me fui un rato a nadar entre mis pensamientos para concluir que el viejo tenía razón.
Me acordé de un viaje a la granja de un amigo, algo retirada de la ciudad, por lo tanto el cielo era impresionante. Unas luces que bailaban ante los ojos del espectador, eran infinitas, brillantes, con diferentes colores y formas. Algunas en conjunto creaban constelaciones, otras solo adornaban la atmósfera; pero las fugaces se llevaron la noche. De forma repentina veías una línea o curva dibujarse en la noche para después desaparecer y fundirse entre los espacios sin lucecitas. El espectáculo, ya no el mismo después de las tiernas intermitentes.
No puedo decir que mi noche habría sido la misma si suprimo alguna de las estrellas instantáneas que vi. Sería mentira. A lo mejor la plática habría fluido diferente si una extra se hubiera colado y eso me trajera una historia a la mente, y al desarrollarla, a lo mejor, los participantes nos habríamos conocido más, o hubiéramos terminado peleados.
También, esa pequeña palabra “fugaz”, me recordó al día en que salude a una de mis mejores amigas en la escuela “Un poco fugaz para ser mejores amigas”- dijo un compañero. Yo sabía que después de ése encuentro mi mañana había cambiado, mi estado de ánimo era más relajado y alegre. Sólo por el hecho de encontrarme con alguien que aprecio.
Hoy tuve otra estrellita, esta fue la más curiosa de todas. Una tía llamó a mi casa buscando a mi mamá, pero cómo no estaba ella yo tomé el recado. Cuando menos me di cuenta, nos desviamos del tema hasta llegar a una de las lecciones más valiosas que alguien ha compartido conmigo en un largo tiempo. Nos reímos, platicamos y quedamos con la esperanza de poder volver a hablar tan a gusto con otra persona. Lo más curioso, es que casi no la conozco. La ubico perfecto, es amiga de mis papás, pero yo soy la hijita que normalmente no pasa de un saludo cordial y amable.
A lo mejor ninguno de estos hechos son materia de trascendencia, a lo mejor sin alguno de estos hechos yo no estuviera en éste lugar a ésta precisa hora, a lo mejor otras rutas se habrían cruzado en mi camino como efecto mariposa. Pero lo que sí es seguro, es que ahora veo los pequeños detalles fugaces de la vida como las lucecitas que guían a donde sea que decida llegar.

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